martes, 29 de julio de 2025

DÍA 7: LA CONSPIRACIÓN SECRETA CON MÉLEK

Las tropas de Áxel nos despertaron de muy malas maneras. 

Nos despertaron con la orden de hacer una gran estatua para el emperador. 

Con los materiales que nos dieron, era imposible. ¡Y a Rubén le tiraron el café al suelo! No nos dejaban en paz.

—Esto con Mélek no pasaba…
—¿Has dicho Mélek? ¿Queréis buscar a Mélek?
Resulta que entre nosotros había una infiltrada que seguía en contacto con Mélek, y podía ayudarnos a llegar hasta él.


—¡Rápido! Escapad antes de que vuelvan los guardias. Caminad 3000 pasos al oeste, hasta llegar al aeródromo, y entonces, tocad el himno de la Confederación con esta campana.
 

Desayunamos por el camino y, cuando llegó el momento, tocamos la campana. Apareció una nave con un hombre que nos preguntó:
—¿Queréis llegar a Mélek? ¡Subid!

Nos llevó a un puerto donde tocamos la campana, y apareció otra aliada:

—¿Queréis llegar a Mélek? ¡Tomad estas entradas, y subid a esta otra nave! Cuando lleguéis, os dirán qué hacer. 


La nave nos llevó al planeta Eleven, donde nos encontramos… ¡con la Fuente del conocimiento compartido!
—Cuando Áxel nos expulsó de la Confederación, nos dijeron que este era un planeta seguro para refugiados. ¡Aquí es donde está Mélek! Dentro de un rato, vendrán buscarnos para ir con él.


Mientras esperábamos… ¡playa!
 

Por la tarde, llegó a buscarnos alguien muy especial.
—¡¡¡Natyra!!! ¿Qué haces aquí?
—Mélek me envió aquí para poder estar segura. ¿Queréis ir hasta él? ¡Seguidme!


Iniciamos una gran ruta para encontrar a Mélek.


Llegamos al refugio de Mélek, y ahí, hablamos con él.
—¡Lo sentimos mucho, Mélek!

Le contamos todo lo que había pasado. Él dijo que todo estaba perdonado, y que no olvidásemos todo lo que habíamos aprendido estos días. No tenía pensado luchar, por lo que pensamos un plan para enfrentarnos a Áxel sin recurrir a las armas. 

—Volved con Áxel y seguidle la corriente. Si en algún momento veis que estaría abierto a hablar conmigo, o que va a hacer algo terrible que requiera intervención, avisadme.

Ahora éramos espías de Mélek. Volvimos a la Capital e intentamos acabar el día con normalidad y disimulo.


¡Pis-Cama!

No hay comentarios.:

Publicar un comentario