sábado, 26 de julio de 2025

DÍA 4: EBV ESCOGE SU LÍDER


¡Áxel está de vuelta! Y trae un desayuno especial típico de Kaleth. Han pasado tres años desde su desaparición. Ahora, Mélek le ha dado el beneplácito para regresar.
   

Durante ese tiempo, la Confederación ha permanecido estable, pero nosotros aún sentimos que algo no es igual. El caso de Adrion fue silenciado, Natyra sigue recluida en un planeta apartado, y el emperador Mélek no ha vuelto a hablar públicamente del asunto.


Áxel dice que viene en son de paz, que no busca venganza, sino restaurar la justicia que se ha perdido. La gente acude en masa para escucharlo. Nosotros también. Pero todos presenciamos su intento de ver a Mélek... y este, su propio padre, no lo recibe.
—¡Tranquilo, Áxel! Hablaremos con Mélek para convencerlo de que te reciba.


Después de un tiempo de Juegos galácticos...


Hablamos con Mélek. Le contamos una historia parecida a la suya... y él claramente defiende el perdón.
—¡Pues quizás tú debas hacer lo mismo con tu hijo!


Gracias a eso, Mélek y Áxel acaban reconciliándose. ¡Por fin vuelve a haber paz en la Confederación!


Estamos tan contentos con Áxel, que queremos ayudarle a hacer las cosas bien. Él quiere ayudar a la gente, por lo que empieza a sentarse a las puertas del Palacio Estelar, escuchando las quejas de los ciudadanos, resolviendo disputas, mediando entre planetas en conflicto.


Nosotros lo ayudamos a interceptar gente que iba a hablar con Mélek... ¡y es increíble ver cómo soluciona todo! Puede que mejor que Mélek.


Esteban nos hace reflexionar sobre lo que podemos ver en Áxel. Un gobernante que gana el corazón del pueblo por su justicia, que busca el bienestar de las personas necesitadas.


"El rey detesta las malas acciones, porque el trono se afirma en la justicia" (Proverbios 16:12).


Es lo que Dios quiere que hagamos. "buscad el bienestar de la ciudad adonde os he enviado, y rogad al Señor por ella; porque en su bienestar tendréis bienestar" (Jeremías 29:7).


Antes de irnos a dormir, Axel nos reunió en asamblea solemne y nos regaló un testigo de hermandad, un símbolo de la confederación que todos unidos lanzamos al aire cantando nuestro himno.


Nos fuimos a dormir con el espíritu más irenaico que nunca.

¡Pis-dientes-cama!

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