Comenzamos con un desfile interplanetario en el que participan delegaciones de múltiples mundos. Nosotros desfilamos con la bandera de la Tierra.
Se celebran los Grandes Juegos Cíclicos de la Confederación, una tradición ancestral en la que cada planeta ofrece una prueba para recordar los principios fundacionales del liderazgo justo (Ultimate, Jugger, CrossTraining, Brilé, Hockey, Vóley)
Cada planeta está representado por un juego que refleja su cultura. Cada prueba está inspirada en uno de los siete antiguos Principios del Liderazgo (del Código del Orbe).
Al superar cada juego, recibimos una pieza simbólica grabada con un fragmento de una de estas leyes, como si fueran partes de un enigma sagrado. Al final, juntamos todas las piezas, que nos hablan de los ideales de la Confederación.
Al terminar, nos reunimos para reflexionar. Vemos que las leyes que nos entregaron coinciden con las palabras que tenemos en nuestra Biblia, en el libro de Deuteronomio. Estamos impresionados: en otros mundos llegan a la misma verdad… pero nosotros conocemos a quien la reveló: ¡el Creador!
Tenemos una conversación con Mélek (y Áxel) y concretamos de nuestra misión. Le contamos nuestro descubrimiento. Él, entusiasmado, dice: “¿Entonces, el Creador no solo nos inspiró a nosotros con estas leyes, sino que os las reveló directamente a vosotros, ¿los terrícolas? ¡Entonces tenéis mucho que aportar!” (hay que decir que también alucinó bastante con que el Creador se hiciera terrícola y que los habitantes de la Tierra lo mataran, pero esa es otra historia).
En ese momento, nos da nuestra misión: transmitir toda la información que hemos recibido del Creador a la “Fuente del Conocimiento Compartido” (la institución más respetada de la galaxia, un archivo vivo de sabiduría, independiente del gobierno, que acumula la cultura de los distintos planetas para que los demás puedan enriquecerse con ella).El objetivo es que la sabiduría de la Biblia ilumine todo el universo conocido.
Áxel va a presentarnos a los miembros de la FCC (Fuente del Conocimiento Compartido). De repente, Áxel recibe un mensaje: su hermana adoptiva, Natyra, una embajadora de la raza Telyon, está pidiendo ayuda. Llama desde un planeta de su raza, los Telyon, conocidos por su sensibilidad, intuición y códigos de honor. ¡Tenemos que ayudarla!
Partimos hacia allí. Pero cuando llegamos... ya es tarde. Natyra está herida. Muy herida. Vemos el dolor en sus ojos, y aunque no lo dice todo, sabemos que ha sido víctima de un terrible abuso por parte de Adrion, el hijo mayor de Mélek.
Quedamos horrorizados. Es horrible. Injusto. Volvemos a hablar con Mélek (tras dejar a Natyra a salvo con sus padres en su planeta).
Áxel le pide a su padre que actúe, que haga justicia. Nosotros mismos creemos que el emperador intervendrá... Esperamos que actúe. Que haga justicia. Pero no hace nada. Solo dice que es un tema delicado. Que hay que mantener la estabilidad. Que ya se irá viendo.
Alucinamos bastante. Sabemos por Áxel que el ataque destruyó la vida y la reputación de Natyra. El dolor y la indignación de Áxel son terribles… y los nuestros también. ¿Qué pasa cuando los líderes se niegan a hacer justicia?
¡¡Pis-di-ca!!
Mañana más y mucho mejor
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