Bienvenidos a la Confederación Irenaica, una confederación de planetas de diferentes galaxias que nos recibe en la capital irenaica con muchas ganas de conocer en persona a los hombres, mujeres, niños y niñas de la Tierra.
Al llegar, el emperador Mélek nos recibe en la Capital de la Confederación. Su presencia impone respeto, pero también transmite calma. Él es quien, durante las últimas décadas, gobernó la Confederación Irenaica con sabiduría, manteniendo la paz entre civilizaciones muy distintas.
Mélek nos explica qué hacemos aquí. La humanidad recibió una invitación inesperada: la Confederación Irenaica, una alianza de miles de planetas repartidos por varias galaxias, detectó señales antiguas emitidas desde la Tierra —las ondas Voyager, con ciertas descripciones culturales, mensajes de paz…— y decidió contactar con nuestro planeta.
Ante esta oportunidad histórica, el Planeta Tierra elige a un grupo especial: nosotros, los EBV, Exploradores de Buena Voluntad. Nuestra misión es representar a la Tierra y llevar nuestra visión de Paz y Justicia al conjunto intergaláctico.
Nos muestra los archivos de la Confederación y nos habla de las antiguas leyes que inspiraron su gobierno, leyes que afirman que un líder no debe acumular riquezas ni buscar su propio beneficio, sino gobernar con respeto y responsabilidad. “Un gobernante sabio —dice— recuerda que también está bajo autoridad”.
En ese contexto conocemos a Áxel, su hijo más joven. Es carismático, fuerte e inteligente, y pronto sentimos simpatía por él. Parece cercano, habla con pasión sobre la justicia y el futuro de la galaxia. Muchos ciudadanos lo aclaman como el heredero ideal, e incluso nosotros comenzamos a pensar que podría ser un gran líder.
Pis-di-ca (pis, dientes, cama).
Mañana más y mucho mejor.



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